La locución es mucho más que solo emitir sonidos. Se trata de un proceso complejo en el que interactúan órganos, aparatos, personas, aire... y cultura.
Entonces, debido a lo amplio que puede ser hablar de locución, nos enfocaremos en este post a mencionar los aspectos más básicos para tener en cuenta antes de empezar a profundizar en el tema de la locución (o en alguna de sus áreas).
Voz y palabra.
La voz es, a grandes rasgos, el medio sonoro por el que viajan las palabras cuando las dice una persona. Existen distintos puntos de vista al respecto, por ejemplo que la voz es el producto del cerebro y la síntesis del trabajo de una serie de órganos dispuestos para otros fines (Frank Guevara); o que se trate de la codificación de la idea, la cual materializada en la palabra.
El punto es saber que la voz es el resultado de la intervención de: la columna vertebral, el encéfalo, el sistema respiratorio y las cavidades bucales y digestivas (boca, paladar, dientes, etc).
Respiración
Sin una adecuada respiración (y almacenamiento de aire en nuestros pulmones), es difícil -sino imposible- hacer una buena proyección de la voz y por ende, transmitir un mensaje. Cuando se expulsa el aire, es posible para el ser humano, producir la voz de manera normal (Carlos Araya).
Fonación
Este proceso implica la vibración de las cuerdas vocales y es el proceso mediante el cual se crea el sonido.
Articulación
Al igual que todas las demás partes del proceso de la locución, esta es un aspecto trascendental. Se trata del correcto movimiento de los músculos para producir sonidos que se puedan entender. En este aspecto influye la disposición de los órganos, los huesos y las cavidades nasales y bucales. Entonces, a grandes rasgos, para poder hacer locución, lo básico es:en primer lugar, respirar eficientemente; luego, producir la voz por medio de vibraciones (fonación) y, por último, articular correctamente para que el mensaje que pensamos o leamos pueda ser satisfactoriamente transmitido.
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